Saturday, September 6, 2014

Cuesta Abajo

24' x 36'
61 x 92
Acrylic on Canvas
Sept.  2014
Key West  FL.

Friday, August 15, 2014

Regreso al nido. Return to the nest


Dos gaviotas regresan al nido
despues de mucho tiempo.
Su nido abandonado.   Vacio.
Ninguno de los que crecieron con ellas 
andan por aqui.
Y esa Luna llena,  de locos,  
apareció dando vueltas como remolino
o como testigo
Hasta ella no llegaron las piedras
que espantó a las gaviotas
Hasta ella no llegaron los gritos
ni le cambiaron su curso
ni le quitaron su brillo
No porque ella no quisiera
Fue porque no estaba al alcance 
De los que ivan sin alma
cortando alas 
y rompiendo nidos.
          
                                     Juan EGO

Wednesday, July 23, 2014

Cristobal y su caja de recuerdos


Construí mi caja fuerte con divisiones de colores
para guardar mis logros y mis penas
según fueran llegando
para cuando se acercara  el final de mi vida
sacar cuentas de si valió la pena.

Y la abrí hoy todavía soñando 
pero solo encontré el negro del vacío
y la muerte de la esperanza
que estuvo esperando mucho tiempo,
dormida por promesas
y acariciadas por manos llenas 
de vacías ilusiones
hasta perder el sueño.
Muy tarde ya para mi
que voy a encerrarme en esa caja de recuerdos
para cuando alguien un día la abra
descubra lo que queda
!Cuando se le da tanto tiempo
a la esperanza!

Cristobal trabajaba de jardinero en la casa un doctor cuando en el año 1959 llego
la revolución.
Un día el doctor decide abandonar el pais y en agradecimiento al trabajo realizado por
Cristobal por tantos años, le entrega el titulo de propiedad de un Cadillac del 1959 que había comprado meses antes.
!No Doctor!  Muchas gracias,  pero yo voy a esperar por ese carro pequeño que nos ha prometido la revolución a todos los trabajadores.

Trabaje con Cristobal por mas de 15 años y no hubo oportunidad que el desperdiciara para hacer el cuento del famoso Cadillac.
Desafortunadamente Cristobal nunca pudo obtener su deseado carro pequeño, la promesa nunca se cumplió e irónicamente 50 años después Cristobal fue atropellado cruzando la calle hacia su casa por un Cadillac del año 1959
Y murió todavía soñando. 

Juan EGO 


I built my safe with different levels of colors
to store my achievements and my sorrow
At the time they came to me.
when the end of my life approached
I evaluated if it was worth it.

And I opened it today still dreaming
but I only found the black vacuum
and the death of hope
that was waiting a long time
and caressed by hands full of empty illusions
sleeping between promises
until sleep was lost.
Already too late for me
I'm going to lock me up in that box of memories
when someone one day unlocks it
and discovers what's left
When given so much time
to hope!


Cristobal worked as a gardener in the house of a doctor in 1959 during
the revolution.
One day the doctor decided to leave the country and to thank Cristobal for his work over so many years, gave him the title of a 1959 Cadillac he had bought just months earlier.
!No Doctor! Thank you very much, but I'm going to wait for the small car that the revolution has promised to all workers.

I worked with Cristobal for more than 15 years and he wasted no time telling the story of the famous 1959 Cadillac.
Unfortunately, Cristobal could never get his desired small car, the promise was never fulfilled and ironically 50 years later he was hit across the street from his house by a 1959 Cadillac.
And he died still dreaming.
        
                                                Juan EGO


  

Sunday, July 6, 2014

Posando para auto retrato Tomando un Mojito en La Habana




“Un Mojito en La Habana”
Con una gorra azul, de capitán Griego
Y mi pull over de marinero a rallas
navegaba por las tardes sin encontrar mi rumbo
por esas estrechas calles de piedras de mi barrio.
Salí de allí buscando el Norte Y lo encontré!
Y abracé mis sueños.

Pero descubrí una cosa
Que todos los mares juntos
Por los que yo navegaba
No se comparan a un puerto que tengo
con sus calles empedradas
Y disfruto mis recuerdos
Anclado a esa ventana
Donde quedaría por siempre
Cuando las canas se advierten
Tomando un Mojito en La Habana.

“A MOJITO IN HAVANA “
With my blue Greek captain cap
and my striped shirt
I sailed the afternoons, not finding a destination
through the narrow streets of my neighborhood.
I left it behind seeking due North.
And I found it! And I embraced my dreams.
But something I discovered...
all the oceans I have sailed
cannot compare to the port I have
with cobblestone streets.
And I enjoy my memories  anchored to that window.
Where I wish I could be forever
when my silver hair shows.
Drinking a mojito in Havana.

                                               Juan EGO

Tuesday, July 1, 2014

Amanecer en Cayo Hueso

Nueva version de Siento la musica al amanecer en Key West.
Me gusta mucho esta pintura, por eso hice esta version.

Monday, June 23, 2014

El Camino mas Corto para Alcanzar el Cielo. The Shortest way to reach the Sky.


         

El camino para llegar al cielo no está en la cima
Se alcanza después de estar en el fondo.
             
?Quien puede tocar el cielo?
Por mucho que subamos nunca lo alcanzaremos.
!Es infinito!
Pero si miramos al abismo y lo vemos
reflejado en el agua
Entenderemos que podemos llegar a el
y acariciarlo, pero solo después
de haber llegado al fondo.
Cielo que no podrán tocar
los que estén
por encima de nosotros.

Juan EGO


The way to reach the sky is not from the top of the hill 
It is reached after being at the bottom



Who can touch the sky?
As much as you go up, it is never reached.
It's infinite!
But if you look into the abyss and see the sky
reflected in water
You'll understand that we can reach it
and touch him, but only after
reaching the bottom.
The sky can not be touch
by those that are above us.

Friday, May 30, 2014

Los Colores de mis Sueños en tu pelo

Pinto en tu pelo mis sueños 
Para llevarlos conmigo
Para tenerte conmigo
Para que luzcan mas bellos
Así, enredado en ti te llevo
Así me voy 
y así llego.
                          Juan EGO.


Wednesday, May 28, 2014

Art Show

Cartel usado en el Art Show San Carlos en Key West FL. 

Friday, May 23, 2014

Saturday, May 10, 2014

Regreso para hacer el amor con mi Habana


Regreso a mi Habana.

Enredo mis sueños en tus  rejas como si fueran tu pelo
Y penetro en tus calles oscuras como si entrara en tu cielo
Y desprendo mil sensaciones intensas como en tus fiestas de amores
Y abraso tus senos como tus balcones
Y tus piernas desnudas como callejones
Y llego a tu ombligo que son como tus fuentes secas
Y descubro esa bahía húmeda por la que penetro
A descargar mis ganas en tu puerto.
Mira si te quiero tanto que siempre te llevo puesto
Y vengo todas las noches desde lejos
A acariciarte
Y después de amarte
Otra vez me alejo.

                                     Juan EGO

Friday, May 9, 2014

Testigos de un naufragio

Una historia al revés. 
No siempre las ratas son las que abandonan el barco
A veces se hunden con su maldad
sin que nadie las rescate. 

El hundimiento de la isla
visto desde afuera.

A story backwards. 
Not always the rats are leaving the ship 
Sometimes they sink with their wickedness 
and no one rescues them. 

The sinking of the island 
seen from the outside.




Tuesday, April 15, 2014

Platero y (Yo)


Recordando a mi maestra de 6 grado
Zenaida O'farrill
50 años sin verla
Pero siempre en mi memoria
Que tristeza cuando se fue.
!Que tristeza!
Aunque de mi. 
!Nunca!
  100 años de la publicación de Platero y yo,  y 50 de que mi maestra me lo enseñara.

Sunday, April 6, 2014

Friday, March 14, 2014

Siento la musica al amanecer en Key West. I feel the music in the mornings in Key West

                                              Hay musica en cada amanecer en Key
                                         I feel the music in the mornings in  Key West

                                 

Sunday, February 2, 2014

Soñar con Cuba. To dream of Cuba

Soñar con Cuba se presentara el dia 7 de Febrero
en la inauguración de la esposición de pintura
"Cada pintura una historia"
Juan EGO
318 Petronia st Key West FL.  33040
Desde el 7 de Febrero  2014 - 28 de Febrero 2014
Martes a Domingo   de 10 am  a  4 pm

(Soñar con Cuba Trailer)

Wednesday, January 29, 2014

La creación







La creación no es parte del cuerpo sino del alma y el alma no nos pertenece, nos habita, somos instrumento de su fuerza y solo el  marco de su grandeza.
                                                                                  Juan EGO

Creation is not part of the body, it belongs to the soul and the soul is not ours; it inhabits us and the body is the instrument of his power and only frame for his greatness.

Sunday, January 12, 2014

Hidden Roses. Rosas escondidas.




Rosas Escondidas

A veces escondo las rosas para salvarlas del mal
Para quitarles el miedo
Para descansar
A veces no puedo verlas
No puedo olerlas
No puedo mas
Porque a veces  las desaparezco
Para que no dispersen contradicciones
Para evitar que las usen para tapar mentiras
Cuando con su complicidad inocente
Rompen rechazos de dolor
Que hacen volver a creer en magos de traiciones
                                                     Juan EGO





Hidden Roses

Sometimes I hide the roses to save them from evil

To take away their fear
To relax
Sometimes I cannot see them
I cannot smell them
I can’t anymore
Because sometimes I make them disappear
So that they don’t spread inconsistencies
To avoid them from being used to cover up lies
When with their innocent complicity
They break through rejections of pain
That makes you once again believe in wizards of treachery

Chichí. (Español)


 Tenia yo cuatro años cuando conocí a Chichí.
Lo recuerdo por su gran sonrisa su lento caminar y por su mirada, su insistente mirada, una mirada fija que acompañaba con un gesto amable y gracioso y a la vez llena de nostalgia.
El era grande y gordo y muy viejo y su piel negra muy negra que contrastaba con su pelo blanco que se dejaba ver por debajo del sombrero, un gran sombrero  que lo protegía del sol.
Tantos años lo hacían caminar encorvado y a pasito corto siempre apoyado en su carrito de cristal de ruedas de bicicleta donde llevaba a vender sus deliciosos buñuelos.
Calzaba unas alpargatas de las que hacían los Gallegos de suela de soga, pantalón de saco de harina y una camisa azul.
Así lo recuerdo con esa voz fina y acento Haitiano.
Todos los días a las 6 de la tarde en punto como si tuviera un reloj llegaba Chichi, también yo a esa misma hora y como si tuviera un reloj,  dejaba de jugar para esperar que apareciera aquella carretilla de cristal empujada por aquel inmenso hombre doblando por la esquina de la casa.  ¡Bien despacito! ¡Poquito a poco como para provocarme!  Algunas veces retrocedía para después volver a aparecer de repente, yo me desesperaba y asomaba todo el cuerpo y extendía todo mi cuello como jirafa para alcanzar a verlo y ya cuando estaba a punto de salir del portal de la casa para ir a buscarlo, aparecía completo y con gran esfuerzo apuraba el paso para ir a mi encuentro. Yo como si no me hubiera enterado de su presencia corría feliz otra vez a jugar con mis pequeños amigos pues sabia que en cuestión de segundos Chichi me estaría llamando.
Lo que yo no imaginaba era que todo lo que yo hacia Chichi lo veía por el reflejo del inmenso cristal que cubría las puertas y ventanas  de la bodega de Benigno que estaba justo en frente de mi casa.   
¡Y en efecto!  
¡Cara sucia!    Me gritaba. 
Y yo salía corriendo con mi mano extendida a recoger el buñuelo que siempre me regalaba como si no lo hubiera estado esperando todo el día , como si no estuviera loco por  que el llegara. 
Los demás niños me molestaban diciéndome que Chichi era mi papá,  y eso me hacía enojar, se burlaban de mi, creo que por la envidia que les provocaba que solo a mi, Chichi me diera su regalo.
No quería yo demostrar delante de mis amigos ningún tipo de afecto hacia el para así hacerles saber que aquel pobre vendedor de buñuelos no era mi padre.   
Nunca le di las gracias, ni tan siquiera un solo gesto de agradecimiento,  solo tenia que esperar a que me pusiera su mano en mi cabeza y me dijera sin que yo lo entendiera.
¡Dieu vous bénisse!
Solo después de comerme el dulce Chichi se marchaba, allí estaba esperando a que yo me lo comiera todo, creo que disfrutaba mucho viendo como yo devoraba su regalo, a veces reía ¿No se por que reía?  después se despedía haciéndome un guiño con sus ojos de bondad y un gesto con sus manos que indicaba que regresaría mañana.
Recuerdo que a veces solo quedaba un buñuelo en su carretilla.
¡Este que queda no se vende!  Decía el. ¡Este que queda es para cara sucia!
  
Un día mi abuela Catalina enfermó, nos fuimos a vivir con ella. ¡Casi por un año nos fuimos!
Ya nadie mas habló de Chichi,  durante todo un año no lo vi mas,  casi lo olvidé. 
Un día después que mi abuela se fuera al cielo regresamos a la casa de siempre donde volví a jugar todas las tardes con mis amigos en el portal de lozas blancas y negras.
Todos mis amigos me preguntaban por Chichi.  ¡Yo no tenia respuestas!
La primera preocupación que tuve en mi vida acababa de comenzar a mis cinco años de edad.
De vez en cuando a eso de las 6 de la tarde asomaba mi cabeza a ver si aparecía aquella carretilla de cristal con los buñuelos que tanto me gustaban.
   
¿Por que Chichi no me trae mas buñuelos?  Le pregunté a mi madre una de esas tardes donde me pareció verlo, no se cuantas veces creí verlo. Cualquier vendedor de la calle me hacia recordarlo.   ¿Sería por sus buñuelos?   

Después de un año sin saber de el le insistía a mi madre todos los días para que lo buscara.
Empezó ella  a preguntarle a todos si sabían donde vivía Chichi hasta que un día y por tanta insistencia de mi parte salimos decididos a encontrarlo.
Según la descripción de Chichi que le dábamos a la gente, nos iban llevando a un barrio muy pobre.
Recuerdo la mano sudorosa de mi madre que me apretaba fuerte cuando veía que varios hombres se quedaban mirándonos.
El miedo nos hacía caminar casi corriendo pero estábamos decididos a encontrarlo.
El sonido de una trompeta se escuchaba a lo lejos, alguien nos dijo que ahí era donde vivía Chichi, no recuerdo los compases pero si que marchábamos a su ritmo.  No tardamos mucho en llegar a donde estaba el hombre que tocaba la trompeta. ¡Allí vivía Chichi!
Un portón inmenso nos separaba de un mundo que yo jamás había visto,  el sonido estridente de los tambores entraban por mi pecho y me golpeaban el corazón.
Cruzamos el portón y nos encontramos con muchos cuartos que dejaban en medio un gran patio donde tocaban y bailaban,  algunos bailaban descalzos otros vestidos de blanco, mujeres y hombres cantaban y bebían al ritmo de los tambores que no dejaban de estremecerme.
Las risas se oían por doquier, fuertes risas que se mezclaban con mi angustia que aumentaba cuando alguien se acercaba a mi mamá y le ofrecía algo de beber.
Miramos alrededor y vimos a una señora bastante mayor parada en la puerta de su cuarto, vestía de azul y blanco y en su cabeza un pañuelo también azul, fuimos corriendo y le preguntamos por Chichí.
¡Por fin llegaste cara sucia!
La sorpresa fue muy grande.
¿Cómo sabia esta mujer quien yo era?
El me contaba que tenia un amigo que se llamaba cara sucia nos dijo y en los últimos tiempos te estuvo esperando, el sabía que tu vendrías.
Pero llegaron tarde, porque el no está.
A mi me costaba mucho entender lo que estaba pasando y me asuste cuando vi a mi madre llorando.
La señora vio en mi rostro la desesperación y se acercó me tomo por los hombros y empezó a hablarme.
¿Sabes una cosa?  A Chichi no vas a poder verlo por ahora porque el se tubo que ir pero estoy segura que algún día lo vas a encontrar. Así que no te preocupes y deja de llorar,  no ves que todos están de fiesta?   Así es como se despiden de Chichi sus familiares y amigos así es como se despiden en su tierra.
En medio de tambores, bailes y risas, yo seguía llorando.
Me fui de aquel lugar (al que llegué con miedo pero con la ilusión de encontrar a Chichi)  con una tristeza enorme.
Llegará el momento en que yo también me marche y será entonces cuando valla directo a buscarlo, a darle las gracias por tanto amor que me brindó sin recibir a cambio ni un solo gesto que lo compensara.
Para Chichi todo mi agradecimiento, un gran abrazo y un beso después iré a ver a Dios si es que me lo merezco.
          
                                                                   Juan EGO       

Saturday, January 11, 2014

Chichí


I was four years old when I met Chichi.

I remember his big smile and his slow walk, his look, his insistent gaze, a friendly gaze accompanied by a gesture full of nostalgia.

The big fat man was very old with very dark black skin that contrasted against his white hair which could be seen from under his hat, a great hat that protected him from the sun.
So many years he walked bent, taking short steps, always supporting a glass shopping cart with two bicycle wheels from which he sold delicious donuts. He wore espadrilles made from Galician rope sole on his feet, flour sack trousers and a blue shirt.

I remember that fine voice with the Haitian accent.
Every day, at 6 o'clock in the evening, like clockwork, I would stop playing to wait for him to appear; that glass trolley pushed by that immense man turning around the corner of the house. Very slowly! Little by little to provoke me! Sometimes he retreated then suddenly reappeared. In desperation I would stretch my neck like a giraffe to see him. As he was about to leave the door of the house, he appeared completely and hurried over to meet me. I pretended that I had not heard him coming and ran again happy to play with my little friends, but I knew that in seconds Chichi would be calling me.

What I never imagined was that I saw Chichi in the reflection of the immense glass covering the doors and windows of the cellar Benigno right in front of my house.
And indeed!

“Dirty Face!” he shouted.

And I ran out with my hand extended to pick up the donut that he always gave me, (as if I had not been waiting all day; as if I had not acted crazy when he arrived).

The other children teased me saying that Chichi was my Dad and that made me angry. They made ​​fun of me.  I think they envied me because Chichi gave me his gift.
I did not want to demonstrate any affection towards him in front of my friends so they would know that the poor donut seller was not my father.

I never thanked him, not even a single gesture of thanks. I just had to wait for him to put his hand on my head and tell me without me he understood.

Dieu vous bénisse!  (God bless you!)
Chichi would not leave until I had finished eating the sweet.  He waited for me to eat it all.  I think he enjoyed seeing me devour his gift, sometimes he laughed.  I do not know why he laughed.
 
Then he would dismiss me, winking his eye, and with a kind gesture with his hands he indicated that he would return tomorrow.

I remember sometimes he just left a donut in his cart.
“This is not for sale!” said Chichi. “This one is for dirty face!”
   
One day my Grandmother Catalina was sick.  We went to live with her.  For almost one year we stayed.
No one spoke anymore of Chichi. For a whole year I did not see him, I almost forgot.
The day after my Grandmother went to heaven we went back home to the house where I always played every evening with my friends on the porch of black and white tiles.
All my friends asked me “Where is Chichi?” I had no answers!
The first concern I had in my life had just begun at five years old.
Occasionally, at about 6 pm I poked my head out to see if it had appeared, that glass truck with the donuts that I loved so much.
    
“Why doesn’t Chichi bring me more donuts?” I asked my mother. It was one of those afternoons where I seemed to see it. I do not know how many times I thought I saw it. Any street vendor made ​​me remember or was it for his donuts?

After a year without knowing I insisted that my mother look for him every day.  She began to ask everyone if they knew where Chichi lived until one day, after so much insistence on my part, we went out determined to find him.
The description of Chichi that we gave to the people we were talked to led us to a very poor neighborhood. 
I remember the sweaty hand of my mother as she pressed me hard when she saw that several men were watching.
Fear made ​​us walk fast, almost running, but we were determined to find him.

The sound of a trumpet was heard in the distance.   Someone told us that this was where Chichi lived.  People were leaving the bars at their own pace. It did not take us long to get to where the man sounded the trumpet. Chichi lived there!

A huge gate separated us from a world I had never seen.  The shrill sound of drums beat through my chest and heart.

We crossed the gate and were met with many rooms that had a large courtyard in the middle where people played and danced barefoot. Some dressed in white. Women and men sang and drank to the beat of the drums that did not stop shuddering.

Laughter could be heard everywhere, loud laughter that mingled with my anguish and increased when someone approached my Mom offering something to drink.

We looked around and saw a very old lady standing in the doorway of his room.  She was dressed in blue and white and around her head was a blue scarf.  I went running and asked for Chichi.

“Finally, you are here Dirty Face!” she exclaimed.
The surprise was great.
“How did you know who I was?”

Chichi told me he had a friend he called Dirty Face and in recent times you would wait for him.  He knew you'd come.
But we were late because Chichi was gone.

In my innocence, I really did not understand what was going on and it scared me when I saw my mother crying.
The lady saw the desperation in my face and she took me by the shoulders and began talking.

“Guess what?  Chichi won’t be able to see you now because he is going through a tunnel, but I'm sure someday you'll see him. So do not worry and stop mourning. Do you see all the people celebrating? This is how Chichi wanted to say goodbye to family and friends.”
Amid drumming, dancing and laughing, I was crying.
I left that place, (where I got scared, but had the hope of finding Chichi), with a great sadness.

At some point I will also leave and that is when I will get to see him, to thank him for giving me so much love without receiving a single gesture of compensation.

With all my gratitude to Chichi, a big hug and a kiss,  then I go to see God, if I deserve it.
           
                                                               Juan EGO